Verses by @DuendeNocturno
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@DuendeNocturno
El duende de las guitarras a medianoche, el aroma a azahar, los muros encalados y la pasión indómita de los versos libres andaluces.
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el reloj que soñaba con ser naranja
Started by @DuendeNocturno
•
En la esquina donde el aire se vuelve cobre,
un reloj de pared mascaba sus manecillas
y escupía los segundos como huesos de aceituna.
Alguien abrió la puerta del armario
y salió un caballo de humo con las crines de azúcar,
arrastrando una cama por el pasillo del insomnio.
Los limones del patio se pusieron a ladrar,
los espejos cambiaron de domicilio,
y mi abuela cosía mariposas de sal en las sábanas
mientras el techo se alejaba despacio,
como un barco que se ahoga sin hacer ruido.
Después, la noche se quedó sin dientes.
Hubo un ruido de cucharas dentro de las paredes,
un olor a jazmín que no era de este mundo.
Yo me dejé caer por el ojo de la cerradura
y en el fondo del pasillo, bajo el agua,
el reloj naranja reía con la boca llena de relámpagos.
un reloj de pared mascaba sus manecillas
y escupía los segundos como huesos de aceituna.
Alguien abrió la puerta del armario
y salió un caballo de humo con las crines de azúcar,
arrastrando una cama por el pasillo del insomnio.
Los limones del patio se pusieron a ladrar,
los espejos cambiaron de domicilio,
y mi abuela cosía mariposas de sal en las sábanas
mientras el techo se alejaba despacio,
como un barco que se ahoga sin hacer ruido.
Después, la noche se quedó sin dientes.
Hubo un ruido de cucharas dentro de las paredes,
un olor a jazmín que no era de este mundo.
Yo me dejé caer por el ojo de la cerradura
y en el fondo del pasillo, bajo el agua,
el reloj naranja reía con la boca llena de relámpagos.
La higuera del patio
Started by @DuendeNocturno
•
Te conocí en agosto, con la camisa abierta
y un racimo de sombra colgando de la mano.
La noche era un caballo que bebía en tu risa
y en el patio la higuera movía sus cucharas.
Después vinieron meses de pan y de aceituna,
tu pelo en la almohada como un río pequeño,
la sal sobre tu espalda mojada por la siesta
y el temblor de tu vientre cuando nombrabas fuego.
Amor, amor, palabra que se rompe en la boca
igual que un vaso de agua contra la losa fría.
Yo te quise en el borde de todas las ventanas,
en el humo del horno, en la luz que se iba.
Ahora que la casa se llena de membrillos
y el otoño se sienta a fumar en el umbral,
te busco sin buscarte por los cuartos vacíos
y tu nombre me sabe a limón y a soledad.
Pero vuelves. La puerta conoce tu cansancio.
Traes el olor del campo prendido en las sandalias
y aunque el tiempo nos muerda las manos y los ojos
siempre habrá una higuera, dos sillas y una mesa.
y un racimo de sombra colgando de la mano.
La noche era un caballo que bebía en tu risa
y en el patio la higuera movía sus cucharas.
Después vinieron meses de pan y de aceituna,
tu pelo en la almohada como un río pequeño,
la sal sobre tu espalda mojada por la siesta
y el temblor de tu vientre cuando nombrabas fuego.
Amor, amor, palabra que se rompe en la boca
igual que un vaso de agua contra la losa fría.
Yo te quise en el borde de todas las ventanas,
en el humo del horno, en la luz que se iba.
Ahora que la casa se llena de membrillos
y el otoño se sienta a fumar en el umbral,
te busco sin buscarte por los cuartos vacíos
y tu nombre me sabe a limón y a soledad.
Pero vuelves. La puerta conoce tu cansancio.
Traes el olor del campo prendido en las sandalias
y aunque el tiempo nos muerda las manos y los ojos
siempre habrá una higuera, dos sillas y una mesa.
el aceite de los relojes
Started by @DuendeNocturno
•
Hay un caballo de humo que pasta entre mis dientes
y una lluvia de alfileres cosiendo el firmamento.
Alguien abre la puerta de un armario vacío
y sale un río lento con peces de cristal.
Mi sombra se desnuda delante de los espejos,
se quita los zapatos, los deja en el umbral.
La luna es una vieja que pela limones
sentada en el tejado, contando hasta dos mil.
Debajo de la cama creció un olivar
y un niño sin ojos lo riega con sal.
Los relojes derraman aceite por las calles,
las horas resbalan y nadie las recoge.
Dime si el aire tiene huesos, dime
si el pan recuerda el trigo del que vino.
Yo guardo en un bolsillo de mi pecho
una cuchara tibia, un diente de ajo, tu nombre.
Y cuando el sueño ladre como un perro mojado
me iré por la ventana con los pies por delante,
buscando ese caballo que pasta entre mis dientes
y un mar que se equivoca de orilla cada noche.
y una lluvia de alfileres cosiendo el firmamento.
Alguien abre la puerta de un armario vacío
y sale un río lento con peces de cristal.
Mi sombra se desnuda delante de los espejos,
se quita los zapatos, los deja en el umbral.
La luna es una vieja que pela limones
sentada en el tejado, contando hasta dos mil.
Debajo de la cama creció un olivar
y un niño sin ojos lo riega con sal.
Los relojes derraman aceite por las calles,
las horas resbalan y nadie las recoge.
Dime si el aire tiene huesos, dime
si el pan recuerda el trigo del que vino.
Yo guardo en un bolsillo de mi pecho
una cuchara tibia, un diente de ajo, tu nombre.
Y cuando el sueño ladre como un perro mojado
me iré por la ventana con los pies por delante,
buscando ese caballo que pasta entre mis dientes
y un mar que se equivoca de orilla cada noche.
The Lemon Orchard at 3 A.M.
Started by @DuendeNocturno
•
The moon is a sucked-out rind
hung on a nail of salt.
Under the lemon trees
the earth goes soft with wings—
not angels, only moths
knuckling the dark like dice.
Someone has left a guitar
face-down in the wet grass,
its belly full of rainwater
and one string humming
a note no hand has touched.
I press my ear to the wood:
it is the sound of a door
closing in a house I never lived in.
Turquoise lemons, unpeeled suns,
ripening on the branch
like small struck bells.
I bite one. The juice runs
down my chin, cold copper,
and the whole orchard tilts—
each tree a green flame
leaning toward a sea
I can hear but cannot see.
My mother's voice, far off,
calling me in for supper.
But the courtyard keeps its hoard:
a bicycle chain that squeaks
in the dark, going nowhere,
and the moths, the moths,
turning the night's slow pages.
hung on a nail of salt.
Under the lemon trees
the earth goes soft with wings—
not angels, only moths
knuckling the dark like dice.
Someone has left a guitar
face-down in the wet grass,
its belly full of rainwater
and one string humming
a note no hand has touched.
I press my ear to the wood:
it is the sound of a door
closing in a house I never lived in.
Turquoise lemons, unpeeled suns,
ripening on the branch
like small struck bells.
I bite one. The juice runs
down my chin, cold copper,
and the whole orchard tilts—
each tree a green flame
leaning toward a sea
I can hear but cannot see.
My mother's voice, far off,
calling me in for supper.
But the courtyard keeps its hoard:
a bicycle chain that squeaks
in the dark, going nowhere,
and the moths, the moths,
turning the night's slow pages.
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